ENGLISH
Sometimes It Does Take a Village
by Lisa Liebmann and Brooks Adams
Although Spencer Tunick's pictures of naked people in public places will immediately remind many viewers of such period-piece formulations as "free love" and "Woodstock Nation," their message is neither sexual nor communitarian. Indeed, once the 1960's gestalt dissipates, which happens rather quickly, the tightly-wound, esthetically conscious, and yet otherwise disjunctive spirit of the late 1990's seems to assert itself in no uncertain terms.
First of all, Tunick's work reveals itself at once to be a form of landscape and a very specific mapping strategy-- a way of establishing an imprint of time on place. These photographs demonstrably happened, and curiosity concerning process and logistics becomes an integral part of viewer response. Tunick's epic project, Naked States, comprises nude mise sen scene shot in each of the 50 American sub-sovereignties. Landscapes and locations are auditioned, too: The artist's choice of motifs is as important as his choice of models. One prim-looking naked white woman kneeling in front of a pristine, though already nostalgically resonant late-modernists sky-scraper is Indiana today. A solitary, rubicond man standing naked under a Phillips 66 sign admist tall stalks of corn is the hunky, hapless essence of rural Iowa now. Tunick's locales and anatomies sometimes make for strange formal synchronies. Note, for instance, the labyrinthian overlaps of reclining nudes beneath the darkened dome and Deco statuary of the Griffith Park Observatory in California-- a gently swaying, eurythmic composition that evokes Ferdinand Holder's wacky, animistic Symbolist allegories of birth and death.
Other art-historical frissions insinuate themselves into prosaic time and space in Tunick's productions. The Pollock-esque scatter of bodies strewn across Times Square in a shot from 1997 comments wryly on the paths of chaotic energies that have formed New York . Kneeling nudes in quasi-Buddhist postures of reverence pay hommage to the noble span of the suspension bridge directly above in Pennsylvania: This is a construction epic, a building of bodies and submersion of egoes into one selfless, Leni Riefenstahlian spectacle. It's all there in a shot, effortlessly apt and yet often riskily assembled. Christo, Robert Smithson and Allan Kaprow are Tunick's signal elders in the realms of Land Art and Performance. But these are also photographs for the post-Mapplethorpeian age, as "quality of life" arrests have entered the everyday urban sphere. In fact one the artist's earliest photographs involves a Mapplethrope model, shot nude outdoors on Wall Street.
D.W. Griffith, too, is part of Tunick's American century. Tunick's photographs require courage and organization: Getting over a hundred people up, out and naked at six in the morning on Times Square would seem to demand some of the crazed, tyrannical energy of pioneering silent-epic directors. And it takes grit to keep cool when disaster strikes the set, as happened recently on the occasion of his latest attempted shoot on Times Square, when the police came to dispell his people because he lacked a permit. Police told Tunick that anyone who disrobed would be arrested. This warning, however, failed to stop the models from carrying on as planned: they stripped and lay in the street at the corner of Seventh Avenue and 47th. None of the models were arrested as threatened, but the police put Tunick and his assistant in handcuffs before a picture could be taken. To be nude in battle, nude in landscape, nude in one's nobility, freedom and death-- that is the very essence of Jacques-Louis David's Neoclassical history paintings. Tunick's photographs disclose the Ideal within the Real, for an increasingly sanitized and ever puritanical society.
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SPANISH
A veces haces falia todo un pueblo
por Lisa Liebmann and Brooks Adams
Aunque las imágenes de gente desnuda en lugares públicos presentadas por Spencer Tunick puedan en un principio recordar a los televidentes ciertas fórmulas de periodos específicos, tales como
el "amor libre" o la "Nación de Woodstock", el mensaje que transmiten no es ni sexual ni comunitario. De hecho, una vez que el pensamiento Gestalt de los sesenta se disipa, lo cual ocurre con gran rapidez, el espíritu del final de los noventa cuidadosamente entretejido, disyuntivo a pesar de su conciencia estética, comienza a imponerse con seguridad.
Antes que nada, la obra de Tunick se manifiesta como un escenario trazado con una estrategia específica, como un modo de establecer la marca del tiempo en el espacio. Estas fotografías claramente tomaron lugar en su momento, y la curiosidad del televidente en cuanto a su proceso y logística se convierte en parte integral de su respuesta.
El proyecto épico de Tunick, Los Estados Unidos, integra puestas en escena nudistas filmadas en cada una de las cincuenta sub-soberanías americanas. Los lugares y escenarios son también puestos a prueba, ya que los elementos temáticos elegidos por el artista tienen tanta importancia como su elección de cada modelo en particular.
Una mujer blanca desnuda, con aspecto relamido, de rodillas frente a un rascacielos el cual, aunque pristino, nos habla ya con nostalgia del modernismo, es la Indiana de hoy. Un hombre rubicundo y solitario desnudo bajo una señal de Phillips 66, rodeado de cañas de maíz, es la esencia miserable y arraigada de la Iowa rural del tiempo presente. En ocasiones, los lugares
y cuerpos elegidos por Tunick, producen un
sincronismo extraño y formal. Veamos, por ejemplo, los cruces laberínticos de desnudos reclinados bajo la cúpula oscurecida y el estatuario Deco del Observatorio del Parque Griffith en California, una composición eurítmica con un suave vaivén, que evoca las extrañas y animistas alegorías simbólicas del nacimiento y de la muerte.
Otras mezclas artístico-históricas se insinuan en un tiempo y un espacio prosaicos, en la producción de Tunick. Los cuerpos dispersados, al estilo de Pollock, esparcidos a lo largo de Times Square en una imagen de 1997, hablan sinuosamente de los senderos de energías en caos que han formado lo que es Nueva York. Desnudos arrodillados en posturas semi-budistas de reverencia rinden homenaje a la noble extensión del puente colgante situado justamente encima en Pensilvania. Esta es una construcción épica, una formación de cuerpos y de egos inmersos en un desinteresado espectáculo, al estilo de Leni Riefenstahlian. Todo se encuentra allí en una sola imagen, apta, sin apenas esfuerzo y sin embargo, a menudo compuesta de un modo arriesgado. Christo, Robert Smithson y Allan Kaprow son los insignes ancianos elegidos por Tunick en el campo del arte y de la representación escénica. Pero éstas son asimismo, fotografías para la época posterior a Mapplethrope, ya que los arrestos de "calidad de viida" han entrado ya a formar parte de la imagen urbana cotidiana. De hecho, una de las imágenes más tempranas del artista, incluye un modelo de Mapplethrope, tomado al desnudo en Wall Street. D.W. Griffith es igualmente parte del siglo americano de Tunick. Las fotografías de Tunick requieren valor y organización. El poder reclutar a más de cien personas y llevarlas desnudas a las seis de la mañana a Times Square, requiere parte de esa energía tiránica de los pioneros directores de la épica muda. Y hace falta entereza para mantener la calma cuando algo se viene abajo en la función, como ocurrió recientemente con ocasión de su último intento de fotografía en Times Square, cuando la policía llegó a dispersar el grupo, ya que no tenían el permiso requerido. La policía le dijo a Tunick que cualquiera que se desnudase sería arrestado. Esta amenaza, sin embargo, no fue suficiente para detener a los modelos, los cuales se desnudaron y se tumbaron en la calle en la esquina de la Calle 47 con la Séptima Avenida. Ninguno de los modelos fue arrestado a pesar de la amenaza previa, pero la policía esposó a Tunick y a su asistente antes de que pudieran tomar la foto. Estar desnudo en la batalla, en el paisaje, desnudo en la propia nobleza, en la propia libertad y en la propia muerte -esa es la pura esencia de las obras de historia neoclásica de Jacques-Louis David. Las fotografías de Tunick revelan el Ideal dentro de lo Real, para llegar a una sociedad cada vez mas higienizada y puritana.
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